RLB se trasladaba a una oficina de mayor tamaño y necesitaba un espacio que acompañara su crecimiento. El objetivo principal fue crear un entorno de trabajo más funcional, ergonómico y alineado con la identidad de la marca, mejorando tanto la experiencia de los empleados como la percepción de los clientes.
El proyecto incluyó áreas de trabajo amplias con escritorios y sillas ergonómicas, salas de reuniones con distintos niveles de privacidad y aislamiento acústico, desde espacios para juntas rápidas hasta salas formales, una cocina más eficiente para el uso diario del equipo y una recepción cómoda y representativa de la marca. Se incorporaron también zonas de descanso y vegetación para favorecer el bienestar de los usuarios.
El diseño partió de un layout claro que organizó zonas de trabajo, descanso y socialización de manera equilibrada. Se seleccionó mobiliario contemporáneo y funcional, incluyendo escritorios elevables que favorecen la movilidad y la circulación sanguínea. Se integraron nuevos sistemas de almacenamiento, conexiones eléctricas y de voz y datos adaptadas a las necesidades operativas de la empresa, así como una iluminación pensada por capas, combinando luz técnica de trabajo con luz cálida ambiental para mejorar el confort.
Como resultado, se obtuvo un espacio mejor distribuido, eficiente y coherente en todas sus áreas, que impulsa la colaboración, la productividad y la satisfacción de quienes lo utilizan. Un entorno que responde de forma uniforme a las necesidades reales del día a día.
Este proyecto fue especialmente significativo al tratarse de uno de los primeros encargos de esta escala en Madrid, dentro de un edificio enfocado en la salud de las personas y la eficiencia energética. Supuso además la coordinación de equipos locales, logrando un resultado sólido y alineado con los objetivos del cliente.








